La quiebra del Banco de los Trabajadores: una lección pendiente del Estado dominicano

Mientras otros países fortalecieron sus bancos laborales, en República Dominicana la mala gestión y la impunidad condujeron a su colapso y aceleraron la privatización de lo social.

Fotografía dle Dr. Arismendi Díaz Santana, LaSeguridadSocial.Do

Dr. Arismendi Díaz Santana (Foto de archivo de LaSeguridadSocial.Do)

La quiebra del Banco de los Trabajadores

Por: Arismendi Díaz Santana

El Banco de los Trabajadores Dominicanos fue fundado en 1972 como una institución oficial de capital mixto. Desde sus inicios generó debates y cuestionamientos en los ámbitos sindical y social, debido a la obligatoriedad de las aportaciones y a la forma en que se captaban los fondos.

A pesar de su propósito social, el Banco de los Trabajadores Dominicanos quebró en 1993, con apenas 20 años de existencia, como resultado de una errática gestión financiera, así como de prácticas de corrupción y fraudes. Sin embargo, como ha señalado el licenciado Bernabel Matos, reconocido dirigente sindical, “nadie, absolutamente nadie, cayó preso ni hubo devolución del dinero a los trabajadores, quienes no tuvieron ninguna participación en su fracaso”.

Mientras tanto, en América Latina existen experiencias que demuestran que los bancos de los trabajadores pueden ser viables y eficientes si se gestionan con responsabilidad y visión estratégica.

Un ejemplo notable es el Banco de los Trabajadores de Guatemala (BANTRAB), creado mediante decreto estatal en la década de 1960 con el objetivo de promover el ahorro y facilitar créditos accesibles, especialmente a empleados del sector público. Con el paso del tiempo, el BANTRAB ha evolucionado y continúa operando como una institución financiera sólida y eficiente.

En la actualidad, el Banco de los Trabajadores de Guatemala concentra una parte significativa de las inversiones financieras del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), garantizando una rentabilidad anual comparable a la de los demás bancos comerciales de ese país. Esta confianza institucional es reflejo de una gestión transparente y sostenida.

Estas experiencias exitosas en América Latina contrastan notablemente con las ineficiencias públicas de la República Dominicana, expresadas en quiebras lamentables de proyectos concebidos para proteger derechos sociales. Mientras otras naciones han logrado sobrevivir y progresar en la gestión de iniciativas de carácter social, en nuestro país la incapacidad gubernamental ha terminado fomentando la privatización de servicios públicos que deberían mantenerse bajo una lógica solidaria.

La quiebra del Banco de los Trabajadores Dominicanos no fue solo un fracaso financiero: fue una derrota institucional cuyos efectos aún persisten y que continúa siendo una deuda histórica con la clase trabajadora.

Exit mobile version