Rusia dio un paso histórico en la lucha contra el cáncer al aplicar por primera vez una vacuna oncológica personalizada a un paciente humano, según informó el Ministerio de Salud de ese país.
El tratamiento, denominado Neooncovac, fue administrado a un hombre de 60 años diagnosticado con melanoma cutáneo en el Centro Nacional de Investigación Médica en Radiología. La decisión se tomó ante el alto riesgo de progresión de la enfermedad y las limitadas opciones terapéuticas disponibles.
Un enfoque innovador basado en ARNm
La vacuna utiliza tecnología de ARN mensajero (ARNm), similar a la empleada en algunas vacunas contra el COVID-19, pero adaptada para combatir el cáncer de manera individualizada.
A diferencia de los tratamientos tradicionales, este enfoque no ataca directamente el tumor, sino que “entrena” al sistema inmunológico del paciente para reconocer y destruir las células cancerosas.
El esquema de aplicación contempla tres dosis iniciales en las primeras dos semanas, seguidas de una administración cada 21 días hasta completar un total de diez dosis.
Medicina hecha a medida
Una de las principales innovaciones de Neooncovac es su carácter personalizado. Cada vacuna se diseña a partir del análisis genético del tumor del paciente, lo que permite identificar mutaciones específicas y crear un tratamiento único.
Para lograrlo, los científicos desarrollaron un software con inteligencia artificial capaz de procesar el perfil genético del cáncer y generar la fórmula adecuada. Posteriormente, la vacuna se sintetiza y se encapsula en nanoestructuras lipídicas para su administración.
Potencial cambio de paradigma
El director del centro médico, Andréi Kaprin, destacó que este avance representa un cambio de paradigma en la oncología, al pasar de tratar la enfermedad a enseñar al organismo a combatirla de forma autónoma.
Si los resultados son positivos, se prevé que esta tecnología pueda ampliarse a otros tipos de cáncer en el futuro.
Acceso y costo
Cada dosis de esta vacuna personalizada tiene un costo aproximado de 300,000 rublos (unos 3,700 dólares), asumido por el Estado ruso, por lo que el tratamiento se ofrece de manera gratuita a los pacientes.
